PILAR SAGARRA O LA EMOCION DE PINTAR

Describir la trayectoria profesional de Pilar Sagarra, superaría el objetivo de esta crónica, muchas paredes de colecciones privadas y públicas de Estados Unidos, Europa y España disfrutan de sus creaciones; pero sí es oportuno, en esta ocasión, ver las diferencias que existen en la obra expuesta, porque ello es una buena prueba de su versatilidad y de cómo un pintor puede abarcar diferentes formas de expresión plástica sin que por ello disminuya la calidad de las mismas… y es que Pilar es ante todo una creadora inquieta e investigadora insaciable.

En los “Espacios enigmáticos”, óleo sobre lienzo, con perspectivas clásicas que en ocasiones se invierten conscientemente, aparecen guras con una carga de misterio que invita al espectador a desvelarlo, introduciéndolo en las habitaciones, en las que objetos inacabados se salen de los márgenes del lienzo en angulaciones impresionistas…luz y color libremente utilizados presiden un dibujo preciso… la atmósfera creada acompaña al misterio, el intimismo está presente.

Especialmente emocionante son los “Paisajes”, es extraño que un fragmento del campo aragonés nos conduzca a la misma sensación que la serie anterior. Aquí es la espátula la que proporciona texturas de empastada agresividad y ondulaciones vibrantes y vigorosas que preludian tensión y dramatismo. El color siempre es arbitrario, y Pilar, conocedora sin duda de la libertad fauvista, restriega el lienzo y lo embadurna y lo agita y el morado y el carmín de los cielos tensos acompaña a las tierras secas y fuertes de mil matices tonales. La línea se pierde… solo color y luz con resultados matéricos que intranquilizan. La grandeza de estos paisajes se ve complementada por la delicadeza sugerente de los “Bodegones”, son objetos cotidianos en la más pura tradición del bodegonismo español, pero tratados con la misma intensidad que los paisajes, si bien aquí la paleta de colores se amplía y el estudio de calidades se hace innecesario, porque lo que prevalece es la distorsión buscada del expresionismo.

En su afán de búsqueda y creatividad, Pilar realiza la serie “Alegría de vivir”, en la que es tan sorprendente la forma como el fondo. Utilizando como soporte el metacrilato con su brillante transparencia, recurre al collage y pega palabras, frases u objetos que van conformando una composición que luego será iluminada por “chorros de pintura” por largos “manchurrones” (término acuñado por el manierismo italiano) de color y que terminará con un dominado dibujo… dicultosa técnica que, como el fresco, no admite recticación, que se plantea en negativo como la más depurada taracea clásica y que demuestra su maestría y su agilidad creativa. Y es a través de esta experimentación cuando llega el vibrante mensaje de color, de luz y de alegría que atrapa la mirada del espectador.

“Nada en la naturaleza es banal”, con esta frase los impresionistas elevaban lo cotidiano a la categoría de sublime… en este sentido Pilar Sagarra consigue tensión, dramatismo, sonrisas, agitación… cuando crea, cuando suelta su paleta y hace con sus texturas calidades matéricas próximas a la abstracción o cuando irrumpe en la vida de objetos y guras y los reviste de misterio.
Su emoción al pintar se trasluce no solo en sus cuadros, protagonistas absolutos de esta exposición, sino también en los objetos, en los muebles y en los grabados que a lo largo de su trayectoria artística ha realizado… es seguro que como todo infatigable creador continuará experimentando y ofreciéndonos novedades plásticas en un futuro.

Marisa Sanz
Crítica e historiadora del Arte