LA PINTURA RECIA Y CON QUILATES DE PILAR SAGARRA – ANTONIO COBOS

Cuando se dispone en la vida de una dotación congénita excepcional para la creación artística, por regalo de Dios, hay que plegarse a sus designios. El premio del éxito llegará inexorablemente.
Y eso es lo que ha comenzado a percibir y a saborear la joven pintora aragonesa que vio la luz primera en Zaragoza Pilar Sagarra.

Parecía estar predestinada por circunstancias vivenciales a desenvolverse en el mundo de la docencia por sus estudios de magisterio pero sintió la necesidad simultánea de pintar y pintar apasionadamente.
Pero no se quedó en el autodidactismo cegada por la soberbia de su superdotación. Quiso conocer todos los secretos técnicos del procedimiento pictórico del óleo, y por ello, se convirtió en discípula de la profesora María Luisa Cordevilla primeramente, y más tarde en alumna de las clases colectivas de pintura del Circulo de Bellas Artes.
Su trayectoria formativa fue fulgurante porque a pesar de ser muy corta su andadura exposicional ya tiene realizadas obras en las cuales su pintura vigorosa y condición expresionista tiene ya el marchasmo de pintura con cuajo y transcendencia. Un cuajo que prueban cumplidamente dos paisajes esplendidos que eran “Las vedettes” de la exposición que celebró recientemente en la Galería Grial, madrileña: uno de ellos en los que plasmaba las frondas con lejanías de los Montes de El Pardo y otro en el que poetizaba tierras de Colmenar.
Pero Pilar Sagarra no es artista que se aferre cómodamente a una formula exitosa. Es una artista polifacética porque es una inquietante pintora inconformista.
Su paleta también es capaz de vitalizar entonados cuadros con temática intimista de cosas de su entorno con realismo preciosista y espontánea elegancia; y son también convincentes por su luminosidad y justezas
cromáticas los paisajes norteños marineros de ésta artista, con poéticas perspectivas playeras de Noja, Santillana del Mar, Suances y San Vicente de la Barquera.
En suma, esta artista, llegan al culmen de su arte dentro de la parcela de un vigoroso expresionismo espatular.
Ya sabe ella, por lo tanto, cual es el apasionante camino que tiene que andar.

Antonio Cobos
Decano de la Crítica de Arte española